Inversión inicial
Es el monto con el que piensas partir. Si aún no tienes claro cuánto será, elige el monto más cercano a lo que podrías depositar en el primer mes.
Inversión mensual
Es cuánto piensas aportar de forma recurrente. Invertir todos los meses, aunque sea poco, tiene más impacto en el largo plazo que hacer un solo aporte grande.
Si no sabes por dónde partir, una regla general es destinar entre un 10% y 20% de tus ingresos mensuales al ahorro e inversión.
¿Por cuánto tiempo?
Este es el campo más importante de los tres, porque el plazo que eliges sí afecta directamente qué fondos te recomendamos:
Corto plazo (1–3 años): portafolios más conservadores, con menor exposición a la volatilidad del mercado.
Mediano plazo (3–7 años): combinación equilibrada entre renta fija y variable.
Largo plazo (7+ años): portafolios con mayor exposición a acciones, que históricamente generan más retorno en horizontes largos.
Si tu meta es un colchón para imprevistos, elige corto plazo: necesitas que ese dinero esté disponible y estable.
Si tu meta es crecer tu plata, tu pensión o financiar estudios a futuro, mientras más largo el plazo, mejor aprovechas el interés compuesto.
